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La ruptura de la imagen social de una sexualidad plena sólo entre jóvenes  de características físicas similares, ha facilitado a algunos de estos jóvenes la búsqueda de hombres que “peinan canas” (En Inglés le dicen Silver Daddies) y el encuentro en prácticas sexuales comunes o en nuevas alternativas de goce cuando la erección-penetración, es sólo una de las posibilidades.

Lo qué pasa entre jóvenes y maduros es la contracara de las ”relaciones normales”  que trata de imponer el mercado del sexo el cual ignora, ridiculiza y condena.  Sin embargo esa atracción existe y como la mayoría de las vidas sexuales fetichistas se tratan de ocultar. Cuando aparecen se las piensa prejuiciosamente y se las describe en forma distorsionada.

Surgen así dos mitos contrapuestos que no son denunciados por su contradicción.

Se supone  que en el hombre mayor la capacidad de tener experiencias sensualmente placenteras declinan, la pija se encoge, desaparecen los orgasmos, la disfunción eréctil es total y permanente.

Por otro lado los medios audiovisuales y  la literatura retoman las fantasías del sentido común y relatan y muestran un hombre mayor que siempre penetra a un joven, que vive chupando pijas, que asume el rol de dependiente-esclavo.

Cualesquiera de las prácticas sexuales fetichistas muestran a quienes quieran ver y oir que la sexualidad es mucho más que genitalidad circulando alrededor de un pene siempre erecto. El coito es sólo una de las muchísimas posibilidades de goce. El placer está en la expresión de un cuerpo totalmente erotizado.

Ese cuerpo erótico se construye todos los días desde que se nace en el contacto con los otros cuerpos y que tiene que enfrentar a ese sistema que le quiere imponer sólo algunas experiencias, que califica de saludables y que castiga a las otras experiencias, mediante la exclusión, la patologización y la censura.

Si  se puediese crear un “clima de confianza” se escucharían relatos de hombres (jóvenes y mayores) que intentan sobreponerse a esos prejuicios y que intentan respetar el lenguaje verdadero de sus cuerpos.

Se han elegido fotos y obras de artistas plásticos donde no se repite el estereotipo de que los jóvenes son dependientes, sumisos, pasivos en las relaciones sexuales o que los mayores se sienten atraídos por las pijas de los jóvenes y entonces el intercambio sexual está centrado en un mayor seducido por la erección del joven y su boca es la única parte de su cuerpo disponible para el deseo y la satisfacción. Sin embargo las realidades y fantasías expresan la atracción instintivamente guiada por muchísimos fetiches.