Los machos muy pilosos son siempre muy buscados por otros machos con una cantidad de pelo semejante, pero es el mayor deleite para los hombres lampiños.

Así como en muchas otras prácticas sexuales fetichistas se desecha el uso de perfumes y desodorantes, los amantes de este fetiche rechazan a todo hombre que se afeite cualquier parte de su cuerpo. E inclusive les molesta aquellos que prolijan con algunos tijeretazos los pelos alrededor de las bolas y la pija.

Un macho peludo completo es aquel que ha sido beneficiado por la naturaleza con una espesa densidad pilosa no sólo en el pecho, sino también en las piernas, en las axilas, en los brazos, en las nalgas y en el culo.

Los cuerpos peludos incitan a todo tipo de placeres, no solamente genitales: a mojarlos y enjabonarlos, a secarlos, a lameros, a olerlos, a chuparlos.

Quizás sean la atracción e imaginación mayor de la virilidad.