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El origen de estas atracciones en las relaciones sexuales hay que buscarlas en las primeras experiencias de vida, como cualquier otra atracción fetichista, pero quizás sean estas secreciones y excreciones las que más han sufrido la condena y la represión de la cultura.

Con el argumento de la limpieza, los feos olores, la exigencia del control de los esfínteres, el placer que producía en la primera infancia el explorar y jugar con “eso” que surgía del propio cuerpo fue transformándose en rechazo y fue recibiendo la felicitación de los adultos.

Las secreciones, quizás por su aspecto menos intenso han sido las más toleradas y recuperadas en los encuentros.

El intercambio con los excrementos requieren generalmente una mayor confianza entre los participantes y salvo los que ya han llegado a un nivel de mucho goce, la mayoría se van acercando, probando y venciendo las resistencias paulatinamente.

El desplazamiento hacia materiales afines pero diferentes y socialmente aceptados se han convertido en formas alternativas de placer (comidas, suciedad ambiental, agua y bebidas sobre los cuerpos, etc.)

Algunos artistas las han elegido como tema central en sus obras, ya sean fotográficas o pictóricas.

Podrás observarse las mismas divididas en varias secciones:

  • Escupidas
  • Meadas
  • Pedos y mierda
  • Esmegma
  • Humo y olor de tabaco