Cualquiera de las secreciones que emanan de nuestros cuerpos que son compartidas con nuestros compañeros de sexo suelen ser muy bien recibidas, pues son expresión de una simbiótica proximidad que acentúa las sensaciones de acercamiento e intimidad.

La saliva suele utilizarse para lubricar y ayudar a dilatar el culo, sin embargo cuando es entregada y recibida de boca a boca erotiza con más intensidad esta zona y quizás hace que los besos se sientan más ardientemente.

También escupir cualquier otra parte del cuerpo del otro puede ser una manera de comunicar dominación que el sumiso acepta como una forma de reconocer el poder del amo.