Masticar tabaco y escupirlo, fumar cigarros , arrojar el humo , expandir el olor en ámbitos cerrados incita  el acercamiento entre los que participan de esta actividad. El tabaco estimula la segregación de saliva y la posibilidad de escupir a veces sobre el compañero sexual.

Fumar en grupo crea atmósferas de aires enrarecidos que suelen asociarse a machos agresivos y mutuamente atrayentes que anticipan o acompañan los intercambios de los cuerpos en las prácticas orgiásticas.