EL OLOR Y EL SABOR DE LA MIERDA

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Los besos negros pueden ser el comienzo de juegos sexuales mucho más intensos. Los culos incentivados por lenguas muy movedizas llevan a la relajación de los esfínteres, a la aparición de ruidosos y olorosos pedos y a pedir y ofrecer más todavía, la mierda en la puerta del agujero muy cerca de la nariz y la boca de hombres que quieren tener esa posibilidad de goce.

Los tabúes alrededor de la limpieza son poderosamente atravesados en  los juegos sexuales  con mierda. Es hacer todo lo que se enseña desde la infancia que no se debe hacer.

Los hombres podemos ser atraídos por la mierda precisamente porque provoca una reacción negativa mucho más fuerte que cualquier otra. Los amantes de los excrementos pueden pasar por encima de lo que para la mayoría de la gente es la línea entre lo que está bien y lo que está muy mal. Este juego sexual  es quizás el extremo de un goce sin límites ni inhibiciones.

La mierda a muchos hombres les permite disfrutar de un vínculo especial con sus amantes. Para estos fans la mierda puede llevarlos a encontrarse con todos los sentidos del placer, con su calidez, textura, olor y también su sabor.

Al igual que el contacto con otros fluidos corporales íntimos, escupir o mear por ejemplo, la mierda puede ser un signo de intensa cercanía con alguien que está ofreciendo algo que ha surgido de lo más profundo dentro de sí. Puede ser al mismo tiempo una intensa escena de juego de poder;  no hay nada más simbólico de la degradación, la humillación que la exposición a las heces.

Concretar estos deseos de los juegos sexuales con mierda pueden ser muy difíciles de alcanzar, sin embargo hay otras alternativas intermedias más fáciles de realizar. Algunos se contentan “embadurnándose” con pinturas o restos de comida pero otros avanzan con experiencias más comprometidas: espacios, ropas y cuerpos muy sucios, charcos de agua y barro, establos con mierda de animales.

Aquellos que se sienten muy a gusto con este fetiche también incorporan las enemas como parte del juego con la materia fecal.

Martin de  Hollands fue un pionero  dibujante que empezó a reproducir el erotismo de la mierda. Rápidamente encontró un grupo de seguidores que disfrutaron de sus imágenes, pues ellas los estaban representando o quizás también los estaban ayudando a animarse a practicar lo que estaban deseando.

Las pinturas siguientes y  las distintas fotos, nos van mostrando el paulatino acercamiento a través de la mirada y las fosas nasales muy abiertas hacia unos culos que anuncian ese olor y esa mierda que estará por llegar.