Los hombres (obreros) que realizan tareas físicas y trabajos rurales es otro de los fetiches de mayor visibilidad social. Se lo asocia con rudeza, fortaleza muscular, cuerpos y ropas sucias y fuerte olor de sudoración.

Las condiciones de trabajo modelan sus cuerpos y las características de sus vestimentales (de baja calidad y raídas) son indicadoras de los contactos intensivos con las herramientas, las máquinas y la naturaleza.

Esos cuerpos y esas ropas que incluyen a veces un casco, atraen, a veces a hombres semejantes, pero mucho más a hombres diferentes en contextura física y experiencias sociales y laborales.

Subyace también la fantasía que esos machos cansados y agotados por el trabajo quieren en sus horas libres tener una vida mucho más placentera, alejada de las obligaciones esforzadas.

Se los prefiere sucios y sudorosos, en las fábricas o en el campo, antes de volver a sus casas.