Besos Apasionados.

La mayoría de los acercamientos sexuales profundos comienzan con ofrecer al otro u otros nuestras bocas y con ellas nuestras lenguas y la espesa saliva.

Ya sabemos que las prácticas fetichistas adultas son la manifestación de esas primeras experiencias de vida placenteras.

Nuestras bocas están para conectarnos con el mundo e instintivamente se dirigen a cualquier objeto, cuerpo, piel que puedan ser chupados y saboreados.

Los labios son extremadamente sensibles y al ser rozados transmiten placer hacia todo el cuerpo.

Los especialistas en sexualidad consideran a la boca como la primer zona erógena.

Cualquier intercambio entre machos que eludan, eviten o demoren este intercambio original,  le están restando intensidad a la calentura y tensión que recorre las casi infinitas terminales sensoriales de nuestros cuerpos.

En las siguientes escenas de besos intensos (fotografiados, dibujados, vividos o imaginados) se pueden observar a esos hombres desinhibidos, dejándose llevar por sus necesidades y muchos de ellos acercando sus bocas, alargando sus lenguas, apretando y mordiendo los labios, unidos en un placentero momento sexual fetichista.

Una intensa práctica sexual generalmente no se detiene en ese contacto perfecto; es la llama que prende el fuego, que continúa encendida y que arde permanentemente durante los encuentros.