Muchos hombres estamos cada vez más obsesionados con nuestras tetas y las de los otros hombres. Los pezones erectos son un fetiche muy importante. Son una de las zonas erógenas de nuestros cuerpos. Su vista puede ser verdaderamente excitante y se convierten en un potente símbolo sexual. Las terminaciones nerviosas de la punta de las tetillas son de una gran sensibilidad. Su manipulación con los dedos, la lengua, los dientes originan gemidos de extremo goce

Chupar y morder un pezón hace sentir una mezcla de dolor y placer, de sadismo y sumisión, de entrega y posesión, de registrar la potencia de un hombre sobre otro.

Veamos como las reales experiencias de vida y la fantasía de los artistas nos llevan por estos caminos.

Qué ellas nos enseñen a desarrollar más y más nuestros fetiches.